Introducción
"El trabajo en equipo hace que el sueño funcione."
Si alguna vez has vivido el milagro de un gran equipo, ya sea como jugador o como entrenador, es algo que recordarás siempre. Convertir a un equipo en un gran equipo implica decisiones que están en manos de los participantes. Construir ese equipo implica creer, convertirse y pertenecer. Es reunir a un grupo de personas con habilidades, creencias y destinos diversos, de tal manera que se entreguen de todo corazón al equipo para que tanto el individuo como el grupo alcancen su máximo potencial. Pocas experiencias pueden ser tan poderosas en el crecimiento de un deportista joven como formar parte de un equipo generoso que trabaja hacia una meta común.
Muchos entrenadores ven el espíritu de equipo como algo intangible que algunos equipos tienen y otros no. Es tarea de los líderes enseñar, promover y construir esta actitud, y no dejarla al azar. El entrenador debe usar hasta el último gramo de su energía creativa para desarrollar el espíritu de equipo en sus jugadores. Debe buscar oportunidades para fomentar el trabajo en equipo y la generosidad todos los días. Aunque el deporte cultiva muchas relaciones para toda la vida, algunos de los mejores recuerdos que una persona llega a vivir son los que descubre cuando forma parte de un equipo "especial". Estos son los equipos que aprendieron las lecciones que el entrenador intentaba enseñar, y que lograron juntos metas que jamás habrían alcanzado por separado. Al aplicar correctamente todos los elementos esenciales de la construcción de equipos, un entrenador puede multiplicar el valor del equipo muy por encima de la suma de sus partes.
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